Puedes marcharte de tu ciudad natal, de tu lugar de origen, pero jamás olvidas los recuerdos que tienes de allí. A veces necesitas marcharte, no puedes vivir siempre en el mismo entorno, no tienes porqué irte de tu ciudad, siempre puedes aventurarte en una nueva aventura, romper con la normalidad de tu vida. Hacer tus propias aventuras te hace aprender cosas, conoces nuevas personas, aprendes lecciones de la vida. Pero nunca olvidas a las personas que has conocido, no olvidas lo que has vivido. La vida esta formada por recuerdos. Quédate con los buenos, olvida los malos porque al final todo acaba siendo recuerdos. Recuerdo lo bueno, olvida lo malo de la vida. Nunca olvides tus raíces porque incluso una mariposa jamás olvida que una vez fue un gusano.

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